Esta es una de esas “sorpresas curiosas” que puedes encontrar un día cualquiera en una ciudad concurrida como Tokio, los “empujadores”.

En hora punta, en líneas muy concurridas como son la Yamanote Line o la Chuo Line, cuando el tren esta hasta los topes, unos amables empleados con sus guantes blancos ayudan a los pasajeros a entrar en el tren tal cual sardinas enlatadas con el fin de permitir que las puertas se cierren. Sin duda para un extranjero la escena es interesante (desde fuera, porque desde dentro la palabra a utilizar, seria “asfixiante).



