Hay dos cosas que llaman la atención en Nara, su buda gigante y los ciervos campando a sus anchas.
Lo sorprendente de los ciervos, es que están acostumbrados a la gente, así que es muy fácil que os encontréis ciervos por todas parte, mientras paséis por el parque, mientras visitáis un templo, hasta dentro de alguna casa si no cerráis bien la puerta (_)
Como podéis ver en algunas de las fotos, es muy fácil acercarse a ellos para tomar fotos o tocarlos, aunque siempre es mejor no molestarles demasiado.





Uno se queda con ganas de preguntarle a esa señora “Y no seria mas como tener un gato como mascota?”



